Dentista Alcantarilla

Cada día descubrimos cosas nuevas en cuanto al tratamiento de los problemas de salud se refiere. Nosotros ya hemos comentado en algunas ocasiones en este blog que un problema dental puede derivar en síntomas que nunca relacionaríamos con la boca. (Dolores de cabeza, tensión, insomnio, dolor de oídos…). Pues bien, esto también sucede al revés.

Un artículo publicado recientemente en el diario ABC explica cómo un problema ocular en un niño podría causar un trastorno dental, una descompensación en la mandíbula, problemas articulares e incluso óseos.

En muchas ocasiones, los pediatras diagnostican problemas en la pisada, en la vista y un problema dental de forma simultánea y se comienza a tratar los tres problemas a la vez. Esto, según Eider Unamuno, odontóloga especializada en Rehabilitación Neuro Oclusal y Posturología del centro de salud Gertu (Gipuzkoa), es un error.

Unamuno explica que, a veces, cuando un niño sufre una deficiencia en la acomodación, cada vez que tiene que fijar la imagen de cerca a lejos, debe hacer tal esfuerzo que comprime hasta la musculatura del maxilar superior (donde están alojados los dientes superiores). Si además tiene el paladar estrecho y le colocamos un expansor sin haber corregido el problema ocular, el aparato tendrá que contrarrestar la fuerza de la tensión creada por la mala vista. Lo que se traduce en más tiempo de tratamiento. Y cuando quitemos el aparato, es fácil que los dientes vuelvan estrecharse ya que sigue vigente esa fuerza de compresión.

En cambio, si primero educamos la vista (o colocamos gafas, según el caso) y hacemos espacio en el paladar después, como no tenemos una fuerza en contra, terminaremos antes con el tratamiento dental(menos tiempo de aparato) y el resultado será más duradero en el tiempo».

Igualmente, ocurre cuando «un deportista con la mandíbula “torcida”, para compensar que su boca está ladeada, primero sus hombros y luego su cintura tendrán que hacer ajustes y compensaciones y se acaba lesionando el tobillo o la rodilla.

Según esta experta, aunque estemos acostumbrados a repartir el cuerpo por especialidades sanitarias, el cuerpo es uno y lo que pasa en un lado afecta al todo.

Por este motivo, cuando acudas a tu dentista infórmale de cualquier molestia o síntoma aunque te parezca que no tiene relación con tu salud dental.

Acude a tus revisiones y las de tus hijos al menos, dos veces al año.

 

 

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