Cómo cuidar los dientes de leche

 

Los dientes de leche juegan un papel clave en el desarrollo de una sonrisa sana y bonita durante la etapa adulta. Por eso, a diferencia de lo que mucha gente piensa, es importante cuidarlos desde el momento de su aparición.

Al principio puede resultarles incómodo, por lo que debes escoger el cepillo de dientes adecuado: cerdas blandas, punta redonda y tamaño pequeño. En el caso de la pasta de dientes, es preferible no utilizar un dentífrico fluorado, especialmente con los niños más pequeños. El sabor dulce y afrutado puede hacer que quieran comérsela y su ingesta está relacionada con la aparición de fluorosis dental, una enfermedad que interfiere en la formación del esmalte. Solo debe contener flúor si el niño tiene caries o el dentista lo recomienda.

Con dos cepillados al día es suficiente: uno por la mañana, después del desayuno, y otro antes de acostarse. Si se hace el remolón puedes probar alguno de los trucos que recogemos en nuestro blog.

Es muy importante que después del cepillado no consuma ningún alimento ni bebida, tan solo agua. Muchos niños acostumbran a irse a la cama con un vaso de leche caliente en la mesita. Aunque sea un buen método para conciliar el sueño, consumir alimentos antes de dormir echará por tierra todo el trabajo de higiene dental.

Otro aspecto a tener en cuenta es la alimentación. No solo hablamos de los dientes de leche, también los adultos deben vigilar lo que comen. Evita los alimentos azucarados y pegajosos y mantén una dieta sana con abundantes lácteos, frutas y verduras. Además, en la medida de lo posible, evita las bebidas gaseosas, ya que pueden dañar el esmalte de los dientes.

Y, por supuesto, no olvides realizar visitas periódicas al dentista. Aunque se trate de dientes de leche, no quedan al margen de enfermedades bucales como las caries o la gingivitis. En el cuidado de tu boca, la prevención siempre es la mejor opción.

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